CRÓNICA DE UN PLANTÓN DE CASAS DE CAMPAÑA VACÍAS

  • Es un plantón de casas de campaña. Sin gente. Sin vida. Puro show: simulación.
  • El FRENAA busca la renuncia definitiva del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Para acercarse a su objetivo, la organización convocó a que los ciudadanos que concordaran con sus ideas ocuparan indefinidamente la plancha del Zócalo con los hashtags #SomosMéxico y #OcupaLaPlaza.

Redacción/PDC

CIUDAD DE MÉXICO.- Los del Frente Nacional Anti-AMLO (Frenaaa) tenían la intención de hacer un plantón el sábado. Lo tenían planeado con tiempo, establecido: era su objetivo y a eso iban. Quizás la primera propuesta era hacerlo en las puertas de Palacio Nacional. No sabemos a ciencia cierta, y ellos no son transparentes.

De acuerdo a un reportaje publicado por el portal de noticias Polemon, el caso es que, ante un cerco de la policía capitalina por motivos sanitarios y seguridad de los mismos manifestantes (había posibilidad de tensiones con otros grupos en el zócalo capitalino), lo hicieron sobre avenida Juárez.

Pero claro, para hacerlo más dramático, los de Frenaaa  se martirizaron y afirmaron que los habían reprimido, que casi los estaban “matando”. Nadie los tocó. Ni un solo golpe. Ni un empujón. Nada.

A los pocos minutos de esta “represión” fueron llegando las casas de campaña que ya habían sido compradas con antelación. Diez, veinte, cincuenta, más de cien. Eso se había hecho (la adquisición de dicho equipo) con tiempo. No fue un “vete al Walmart por unas casas de campaña”. No, las tenían desde antes.

El golpe mediático estaba hecho: la gente de Frenaaa, ante la “represión” de AMLO, hizo plantón a un costado de la Alameda Central.

El discurso fue apoyado por varios medios de comunicación y sus influencers (la mayoría no son analistas, aunque ellos se asuman así), en especial por el grupo Reforma.

Imágenes en primeras planas. “Crónicas”. “Análisis”. Comentarios.

La cuestión era, ¿de verdad Frenaaa tiene tanta gente y tan echada para delante como para hacer un plantón en dos cuadras de una avenida de la Ciudad de México?

La respuesta es no, aunque la han tratado ocultar los mismos de Frenaaa y los medios que los apoyan.

El silencio de las casas de campaña sin gente

Uno llega a la zona donde están las casas de campaña y lo que se pregunta es: ¿tienen gente dentro?

Desde el mismo sábado nacieron las sospechas. La gente iba ahí y grababa. Atestiguaba. Los testimonios visuales comenzaron a evidenciar todo: las casas de campaña, supuestamente habitadas, volaban con el aire.

¿Dónde está la gente que las habita?

Un video que se hizo viral fue el de la activista Camila Martínez, que comenzó a levantar, con una sola mano, casas de campaña: una, dos, tres… Todas vacías. Todas.

A partir de este video, los de Frenaaa se pusieron más estrictos. Pusieron a vigilantes para que, si alguien intentaba evidenciar que las casas de campaña estaban vacías, pronto sonaran un silbato para que acudiera gente del mismo Frenaaa a intimidar.

Sí, a intimidar.

Así sucedió ayer. En Polemón acudimos a cubrir al plantón de las casas de campaña. Queríamos saber si realmente la gente se quedaba ahí a dormir.

Nada más intentaba uno levantar una casa de campaña (que por supuesto estaban vacías), y llegaba gente muy agresiva, afirmando que no se “podía tocar” las casas de campaña porque eran “propiedad privada”.

Es muy interesante todo: ellos, los de Frenaaa, los que afirman que la libertad de expresión está en peligro con AMLO y “su comunismo”, son autoritarios e impiden el trabajo periodístico.

Las casas están vacías. Quienes se encargan de cuidarlas, la mayoría, son trabajadores de “los líderes” del movimiento. Éstos, los “líderes” de Frenaaa, duermen o en sus casas o en hoteles lujosos. Por ejemplo, Gilberto Lozano, aduciendo que “no se sentía bien”, se fue del plantón. Está en un hotel gigante y carísimo, el Sheraton Alameda. Y lo dice él, lo reconoce. Así su desfachatez.

Desde su habitación de lujo, en un piso muy alto, Gilberto Lozano mira el plantón “de su gente”. O de sus casas de campaña, porque gente es poca. Poquísima.

Con la gente de Frenaaa es complicado hablar. Menos tener una conversación de por qué protestan. Siempre salen, desde el principio, con frases como “AMLO es comunista”, “AMLO es asesino”, “AMLO debe de irse”.

Lo intentamos hacer, sí, lo buscamos, pero es bien difícil hablar con ellos. Digamos que están cerrados. Herméticamente cerrados.

Pero en el plantón, su plantón, es más complicado hablar con ellos, no tanto porque estén cerrados, sino porque simplemente no están. No se encuentran ahí. Hay pura soledad.

En redes sociales circulan varias capturas de pantalla de chats de Frenaaa, donde se menciona que no hay gente. Por ejemplo, en uno, se indica que nadie se quiere “quedar a dormir en las casas de campaña”.

Es de noche: 12 de la madrugada. Pasamos por las casas de campaña y nada. No se escucha nada. Ni una palabra. Ni un ronquido. Ni un ruido. Sólo oímos el silencio que nos indica que la mayoría de las casas de campaña están vacías, sin gente, sin vida, con nada.

A Frenaaa se le puede criticar su radicalidad, su ignorancia, su estulticia, todo, pero no se le puede criticar su capacidad de innovar: nunca nadie había hecho un plantón con sólo casas de campaña, sin gente.

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