SALINAS PLIEGO, UNA MENTIRA MÁS…

Aunque Ricardo Salinas Pliego se dice agraviado por el semanario Proceso, que reveló transacciones en las que asegura no haber participado, documentos consultados demuestran que sí lo ha hecho mediante empresas de papel creadas por él en el extranjero. Un ejemplo de ello es el caso de un negocio de taxímetros en la Ciudad de México, del que intentó vanamente deslindarse, según los documentos consultados por el reportero. Hay que recordar que luego de una publicación de este medio sobre su implicación en el caso Fertinal, el empresario demandó por “daño moral” a dos integrantes del cuerpo directivo y a un reportero de Proceso.

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de octubre, 2019.- (Proceso).- Como lo hizo en al menos tres ocasiones en el pasado, entre otras en el caso Fertinal, el multimillonario Ricardo Benjamín Salinas Pliego negó estar involucrado con el empresario Fabio Massimo Covarrubias Piffer en un negocio de taxímetros en la Ciudad de México, el cual derivó en un juicio civil en la Corte de Distrito Sur de Nueva York.

Sin embargo, documentos del juicio civil 19-cv-3930-CM consultados por Proceso muestran que el magnate sí participó en este negocio: lo hizo a través de una sociedad de papel creada en el paraíso fiscal de Barbados y de un operador llamado Julio Alberto Belmont Garibay.

Su intervención también involucró préstamos millonarios de Banco Azteca y de otra sociedad llamada Corporación RBS, S.A. de C.V., que Salinas Pliego utilizó para registrar al menos 15 empresas en los últimos tres años.

El modus operandi de Salinas Pliego que se desprende del juicio civil 19-cv-3930-CM es idéntico al que este semanario reveló en julio pasado en la operación de compraventa a sobreprecio de Grupo Fertinal por parte de Pemex. Esta última operación es investigada por la Fiscalía General de la República y por la Secretaría de la Función Pública.

Con base en documentos internos y registros corporativos de jurisdicciones europeas, Proceso mostró cómo Salinas Pliego controló acciones de la empresa de fertilizantes a partir de 2006, mediante una red de sociedades offshore creadas en Bélgica y Suecia, con ramificaciones en Luxemburgo. También documentó que empleados y exempleados de Grupo Salinas ocuparon puestos clave en la empresa –entonces dirigida por Covarrubias–, que un fideicomiso administrado por Banco Azteca era la “tesorería” de Fertinal, y que aquel banco y Arrendadora Internacional Azteca prestaron 406 millones de dólares a la empresa, los cuales incluyeron un polémico dividendo de 51 millones de dólares (Proceso 2229).

Tras la publicación de ese reportaje, Salinas Pliego y Banco Azteca demandaron por “daño moral” a Proceso –a dos integrantes de su equipo directivo y a un reportero–; los acusaron entre otras cosas de orquestar una “campaña de difamación” en su contra, y sostuvieron que el multimillonario “no tuvo relación alguna, en lo personal, con la empresa Grupo Fertinal”.

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