#Petrofraude: Obras convertidas en monumento a la corrupción

PUERTO PRINCIPE, HAITI, 22 ENERO, 2019.- El pago que Petrocaribe hizo por obras inexistentes llenó los bolsillos de al menos tres presidentes, senadores y poderosos grupos empresariales de la región. El plan para reconstruir Haití después del devastador terremoto de 2010 es la mayor muestra de cómo la corrupción damnificó por partida doble a los ciudadanos que pusieron en estos fondos sus esperanzas.

Buena parte de los millonarios recursos de la cooperación petrolera entregada por los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en el Caribe y Centroamérica se dedicó a la inversión en infraestructura.

El desempeño en ese renglón estuvo empañado por la corrupción en la ejecución de obras que ocurrió en el peor caso documentado, el de Haití, según evidenció la investigación periodística de #Petrofraude.

Para la reconstrucción después del devastador terremoto de enero de 2010 se presupuestaron 2.119 millones de dólares de Petrocaribe y su ejecución terminó en un escándalo de abandono de obras, cobro de sobreprecios, desvío de dinero y averiguaciones por legitimación de capitales y favorecimiento de constructoras vinculados con poderosos dirigentes políticos.

Estas son las principales revelaciones del capítulo “Las obras fantasmas que pagó el petróleo a los poderosos”.

1.- Investigación con drones. #Petrofraude visitó obras que se financiaron con fondos de Petrocaribe y obtuvo imágenes inéditas que confirman el estado de abandono de estructuras que debían ser empleadas para recuperar la vida colectiva en uno de los países más pobres del continente y el cual había sido afectado por una las mayores catástrofes naturales de su historia. Mercados, complejos de viviendas y hospitales se encuentran en la lista.

2.- Relaciones poderosas. Empresas de construcción e ingeniería con vínculos con los gobiernos de Haití y República Dominicana fueron los principales beneficiados de las desviaciones en las contrataciones de obras públicas. Entre los más favorecidos estuvo un dirigente cercano al ex presidente dominicano Leonel Fernández: el senador Félix Bautista, quien fue sancionado por el caso Petrocaribe por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Documentos recopilados por la presente investigación, marcan la ruta de fondos del senador al financiamiento de campañas presidenciales en dos países del continente y de la obra social de Fernández.

3.- Indiferencia venezolana. Las denuncias del escándalo se hicieron públicas en Haití desde hace al menos cuatro años. Cuando surgieron cuestionamientos públicos, diplomáticos venezolanos respondieron que el gobierno de Nicolás Maduro se sentía contento con la ejecución de los proyectos en el país caribeño e incluso se señaló que auditorías realizadas por Venezuela habían arrojado resultados satisfactorios.

4.- Impacto cultural. La corrupción con los fondos originados en Venezuela ha sido de tal escala que algunos haitianos han creado una expresión palabra para describir las obras abandonadas: el término refiere a las cercas rojas que suelen ser desplegadas para tapar la estructuras a medio hacer.

5.- Obras para seguir. #Petrofraude hizo un inventario de más de 230 obras y programas de construcción en el continente. Algunos de ellos, como el proyecto del complejo refinador Gran Sueño de Bolívar en Nicaragua, implicaban megainversiones pero fueron ejecutados a medias. Otros, como los planes de infraestructura de Belice, han estado en el centro de las peticiones de auditoría de opositores.

Las sombras de la infraestructura

Desde la renovación de un estadio para jugar cricket en Antigua y Barbuda hasta la fallida construcción de una de las refinerías más grandes de América Latina en Nicaragua. #Petrofraude realizó un inventario de 234 obras y programas de infraestructura financiados con fondos públicos venezolanos y canalizados a países del Caribe y Centroamérica a través de acuerdos petroleros, principalmente Petrocaribe. En la lista destacan los proyectos nunca concluidos en la ejecución del plan de reconstrucción de Haití luego del devastador terremoto de enero de 2010. Allí se disiparon millones de dólares de los venezolanos.

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