EZLN y otros colectivos indígenas rechazan construcción de aeropuerto: Ni Texcoco ni Santa Lucía

SAN SALVADOR ATENCO, ESTADO DE MÉXICO, 27 octubre, 2018.- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Consejo Indígena de Gobierno (CIG) recalcaron su rechazo a la construcción del Nuevo Aeropuerto de México “en el lago de Texcoco o en cualquier lugar”.
“Nosotros pensamos que ambos (Texcoco y Santa Lucía) llevan al despojo de los territorios circundantes, a la devastación ambiental, a la mercantilización de la vida comunitaria con su llamada aerotrópolis”, señalaron en un comunicado emitido este sábado.
Los zapatistas argumentaron que lo que se busca con esta obra es “beneficiar a unos pocos magnates, como Carlos Slim, Carlos Hank Rhon, Bernardo Quintana e Hipólito Gerard Rivero, cuñado de Carlos Salinas de Gortari” y agregaron que con esa obra, al igual que con otros megaproyectos “están decididos a arrebatar lo que es nuestro”.
Toda vez que transcurre el tercer día de la consulta sobre el futuro del nuevo aeropuerto, las representaciones indígenas señalan que “la pregunta debería ser si estamos de acuerdo en que continúen o no por ese camino, que conduce a todos a la muerte, a la guerra, al extermino” y para determinar el lugar para construir la infraestructura.
Agregan que los pueblos originarios no pueden avalar su propio exterminio y aseguran que el gobierno entrante finge hacer una consulta “aunque falsifique votos, aunque los compre o los consiga con engaños al pueblo de México”.
El EZLN, el CNI y el CIG, refrendan que las dos propuestas “llevan a hacer de nuestro país la pieza necesaria que le permita el libre flujo al capital trasnacional, que facilite la entrada y salida de mercancías, a la explotación de todo cuanto tenemos, para el beneficio de unos poquitos”.
Recordaron los hechos ocurridos en Texcoco y San Salvador Atenco en mayo de 2006, cuando el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el entonces presidente, Vicente Fox, ordenaron un operativo para reprimir a manifestantes que derivó en torturas físicas, psicológicas y sexuales a decenas de mujeres.
Esas obras, agregaron, “siembran violencia, destrucción y muerte en todo el mundo” y “obligan a los pobladores afectados, a migrar en busca de la vida que le arrebataron a sus lugares de origen”.

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