«ES TIERRA DE NADIE»: Continúan las invasiones en Tulum

  • La ocupación de terrenos va desde los que ocupan para viviendas y todo tipo de negocios, como hoteles, spas, plazas comerciales, restaurantes y otros comercios

Redacción/PDC

TULUM.- En 2009, la compañía «Santa Rosa Golden Palm» S.A.P.I de CV. adquirió 186 hectáreas en el municipio de Tulum para desarrollar el proyecto residencial turístico MaYan Riverdale para captar «baby boomers«. En 2013 aparece un presunto dueño que reclama cerca de una cuarta parte de la superficie total. Y a esto se sumó que a finales de marzo de este año, un grupo de personas invadió el predio.

De acuerdo a un reportaje del portal de noticias Grupo Pirámide, recientemente la empresa solicitó una audiencia con las autoridades municipales de Tulum para buscar ayuda ante la invasión. Esto derivado de la denuncia que presentó ante la Fiscalía General del Estado con sede en dicho municipio. También hizo un llamado al gobernador, Carlos Joaquín para que intervenga a fin de que recupere la propiedad.

Los propietarios del terreno presentaron denuncia ante la Fiscalía General del Estado por la invasión registrada el 31 de marzo pasado.

Ubicación estratégica

El terreno no está cerca de la playa, como ha ocurrido en otras invasiones. Pero sí tiene una ubicación estratégica, porque se localiza cerca de lo que sería el nuevo aeropuerto de Tulum, que construirá el Gobierno Federal.

José Tejera Serrano, representante legal de «Santa Rosa Golden Palm» S.A.P.I de CV adquirió el predio junto con otro socio para desarrollar residencias para los retirados extranjeros. Y compró a Uriel Betancourt Harrizon o Harrison la fracción 1 de «Santa Rosa».

La propiedad fue debidamente escriturada el 12 de febrero de 2009 en Cancún con el número 44, Volumen II, Tomo A, Folio número 1,055, pasada ante la fe del notario público número 29 del estado y del Patrimonio Inmobiliario Federal, Joaquín González Castro. Y también fue inscrito ante el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, delegación Playa del Carmen con el folio mercantil electrónico 43034.

Como parte de este proyecto, dijo que la compañía planea construir en otro punto del municipio una villa enfocada a apoyar a infantes en situación vulnerable. A fin de que reciban educación, alimento y cuenten con un techo para vivir. Y la idea es que los turistas del residencial se desplacen a dicha villa para conocer el proyecto y aporten donativos que permitan sostener su proyecto.

El primer engaño

Marco Antonio Sogby Teyer, de origen yucateco, inicia en el 2000 un juicio ordinario civil de otorgamiento y firma de escritura, demanda que fue radicada con el número 671/200. Betancourt Harrizon o Harrison no atiende dicho asunto y el 12 de julio de 2005, la sentencia recae a favor de Sogby Teller.

La superficie que reclama el presunto dueño, de acuerdo a las colindancias que especificó, no existen, porque no hay ninguna subdivisión del terreno.

Y fue hasta 2013 que la empresa Santa Rosa se entera de que Sogby Teyer asegura que en 1999 compró 40 hectáreas hectáreas a Uriel Betancourt Harrizon o Harrison dentro de Santa Rosa Fracción 1. Aunque este último lo niega, rechaza que hizo esa venta a Sogby.

Las «ayudas»

El presunto dueño no ha logrado ejecutar la sentencia. Y con «ayuda» de la notaría número 59 del estado y una juez cambian sin fundamento ni motivación judicial el sentido de la sentencia al convertir a Sogby en copropietario. «Lo que parece violatorio de las garantías protegidas por el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos», dijo.

Y en lugar de pedir que se les escriture un lote definido de acuerdo a la sentencia de 2005, ahora busca ser copropietario. Y de esa manera, pretenden resolver el problema inicial, que fue solicitar un terreno «que debiera haber estado subdivido con los límites y colindancias que justifica la sentencia referida que compró el señor Sogby al señor Betancourt. Pretendiendo afectar las 186 hectáreas ahora propiedad de la compañía».

Buscan disolución de copropiedad

«Y ya con esa escritura la empresa solicita la disolución de la copropiedad. En eso está la compañía ahorita… El juicio que refiere el señor Sogby y la sentencia que le favorece y que es definitiva, existen. Empero es de imposible ejecución en el terreno propiedad de la compañía. Difiere del asiento de la propiedad en el Registro Público. No cuadran los límites y las colindancias con los que tiene el terreno Santa Rosa. Todos los vecinos tienen problemas. No puede ser que esto sea tierra de nadie«, aseguró.

En materia jurídica, precisa que la compañía interpuso y están activos diversos juicios de nulidad, entre otros, el amparo indirecto No. 564/2020. Igual fue presentada una denuncia por intentar la invasión del lote, para detener sus pretensiones infundadas; y el juicio de disolución de copropiedad ha sido suspendido hasta en tanto se pronuncie el juicio de amparo correspondiente en el que se pide reposición del procedimiento del juicio 60/2015.

El mensaje de alerta

A finales de marzo pasado, al número personal del representante legal de la empresa Santa Rosa le llegó un mensaje de WhatsApp de su vecina Marcela Robles Martínez Guizar. En pocas palabras le alertaba de una invasión dentro de su propiedad.

Este aviso fue colocado para informar que existe un dueño del predio Santa Rosa, fracción 1 en Tulum, que no fue respetado.

Personas uniformadas, entre ellas, un extranjero -con acento francés- ingresaron por el extremo sur del terreno. Y hace tres días fueron visto sin los uniformes.

Desconoce la empresa cómo es que pudieron ingresar desde esa área que colinda con la selva del ejido de Tulum y que en el frente se ubica la carretera federal Tulum-Cobá -a la altura del fraccionamiento Los árboles de Tulum-. Los invasores cuentan con cámaras de seguridad, una antena de telefonía, hay tractores, material de construcción y maquinaria pesada dentro de la propiedad. Lo que fue constatado por las autoridades municipales.

El terreno fue deforestado. La empresa desconoce quién busca despojarla de la propiedad. Sin embargo, asegura que continuará por la vía legal y de relaciones públicas para recuperar la propiedad, que desde 2010 por causa de la inseguridad no ha logrado desarrollar.

Con información Grupo Pirámide

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