El PSOE y Unidas Podemos, a punto de cerrar la coalición

Iglesias busca un ministro de Universidades en el entorno de Colau

ESPAÑA, 23 de noviembre de 2019.- Los propios negociadores están sorprendidos. Nadie acaba de entender cómo ha podido ser tan fácil lo que en julio parecía completamente imposible. El riesgo de una nueva repetición electoral que hundiría a la izquierda sumado al arrollador ascenso de la extrema derecha han hecho milagros. El acuerdo para la primera coalición de izquierdas en España desde la II República está casi listo. Falta solo el documento programático, que está dando más problemas de los previstos, según fuentes de la negociación.

En teoría debía ser sencillo, bastaba con recuperar el acuerdo de Presupuestos, pero parece que algunas posiciones de entonces ya no valen ahora, algo que en Unidas Podemos atribuyen al mayor protagonismo en este momento de Nadia Calviño, que será vicepresidenta económica del nuevo Ejecutivo y por tanto tendrá más poder. En 2018 Unidas Podemos negoció con María Jesús Montero, ministra de Hacienda y una persona muy bien valorada dentro del PSOE y del Gobierno. Todo indica que las fricciones entre Calviño y Unidas Podemos serán una tónica del nuevo Ejecutivo, pero uno de los acuerdos firmes de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es que no habría vetos, así que cada uno asumirá lo que el otro decida en los ministerios que le correspondan.

Nadie se anima a descartar a última hora una sorpresa, porque la discusión programática —que marca los límites hasta los que se puede llegar en las decisiones de los ministerios— podría complicar las cosas en el último momento. Pero el reparto de competencias básico parece cerrado, aunque el secretismo con el que se mueven los negociadores hace difícil saber con certeza si hay algún movimiento de última hora.

La negociación entre Sánchez e Iglesias tiene dos puntos centrales, según coinciden las fuentes consultadas. El primero, la vicepresidencia social para el líder de Unidas Podemos, algo clave que desbloqueó todo. Después ha venido el detalle de perfilar sus competencias, algo que podría tener movimientos hasta el final. Unidas Podemos teme que el PSOE, como pez grande que lleva media vida en el poder y en la administración, juegue alguna mala pasada al pez chico en la letra pequeña, pero lo que se traslada desde los dos lados es que este punto va como la seda.

El otro eje clave de la negociación es Trabajo. Fue ahí donde se rompió en julio. Iglesias primero quería Trabajo y Transición Ecológica. Después una de las dos, y finalmente se concentró en Trabajo, objetivo estratégico para cualquier grupo de izquierdas por su relación con los sindicatos y su influencia en la negociación colectiva de salarios y condiciones de trabajo. Todas las fuentes coinciden en que Sánchez esta vez lo concedió desde el principio para facilitar la negociación. Eso sí, sin la Seguridad Social, es decir, las pensiones, que quedará en manos del PSOE. Aún no se sabe si con ministerio propio o adscrito a Hacienda o a Economía, por ejemplo. Para Trabajo, que sería la joya de la corona de Unidas Podemos después de la vicepresidencia de Iglesias, el líder tiene claro desde hace meses que la candidata perfecta es Yolanda Díaz, histórica dirigente de IU en Galicia, hija y sobrina de conocidos sindicalistas de El Ferrol, de familia comunista, curtida desde niña en las batallas de los astilleros. Todo un símbolo para Iglesias, y además una persona de su absoluta confianza.

Los otros dos ministerios que todos los consultados dan como cerrados para Unidas Podemos son Igualdad y Universidades, pero aparentemente sin Ciencia, al contrario que en julio. Sanidad y Vivienda, que estaban en la oferta del PSOE en julio, parecen haber caído de la negociación por distintos motivos, aunque en el último minuto podría haber algún cambio si no se aclara alguna disputa por competencias o línea programática en los otros ministerios. Iglesias siempre dijo que Sanidad tiene pocas competencias y Vivienda es un asunto prioritario para Unidas Podemos, pero no lo quiere si no le dejan regular los alquileres, por ejemplo, algo a lo que el PSOE se resiste.

Aquí hay más dudas por resolver. En principio, Igualdad, que tendría competencias mayores que las actuales —está en manos de Carmen Calvo dentro de la vicepresidencia política, que ella conservará— sería para Irene Montero. Pero algunos dirigentes temen que el grupo parlamentario, en un momento en que se espera una gran ofensiva de Vox y del PP, quede cojo si los dos principales líderes van al Gobierno.

Aquí es importante el papel de Alberto Garzón, líder de IU. Tanto este grupo histórico de la izquierda española, que tiene dentro al Partido Comunista, como los comunes de Ada Colau, claves para completar los 35 escaños que permiten a Iglesias aspirar a la coalición, reclaman su espacio en el Gobierno. Si está Montero y no hay un cuarto ministerio para Unidas Podemos, algo que parece lejano, ya habría que buscar equilibrios con secretarías de Estado u otros puestos.

En esa búsqueda por satisfacer a todos, Universidades parece destinado a un catalán del entorno de los comunes. Está completamente descartado desde el principio Jaume Asens, su cabeza de lista en las generales, un hombre cercano al independentismo que supondría un grave problema para el PSOE. Iglesias no aceptó vetos pero sí garantizó que no generaría problemas.

Los comunes sondearon la posibilidad de colocar a Joan Mena —dirigente de EUiA, y por tanto de IU— al frente de Universidades, pero su nombre parece aparcado ya que es profesor de instituto y se está buscando a alguien más cercano a la comunidad universitaria. La intención es poner a otro catalán en el puesto, pero puede haber sorpresas. En cualquier caso es una cuestión interna de Unidas Podemos. El pacto con el PSOE está consolidado. Solo falta el papel final. Con información de El País.

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