Detienen a jugadores y directivos del futbol de España por amaño de partidos

A través de la “Operación Oikos”, la Policía Nacional española se mantiene en investigación por irregularidades en un partido entre Valladolid y Valencia

La policía sitúa al exmadridista Raúl Bravo al frente de una red en la que participaban jugadores en activo de las dos máximas categorías. Investigado el Valladolid-Valencia

ESPAÑA, 28 de mayo, 2019.- La Policía Nacional propinó ayer un nuevo golpe al amaño de partidos en el fútbol español con la detención de 10 presuntos integrantes de una trama que compró la voluntad de jugadores de equipos de Primera, Segunda y Tercera división para condicionar los resultados de los encuentros sobre los que apostaban y así obtener importantes beneficios. Entre los arrestados se encuentra el exjugador del Real Madrid, e internacional con España Raúl Bravo como uno de los supuestos cabecillas de la organización, y el presidente de la SD Huesca, Agustín Lasaosa. En total hay 21 implicados y la propia entidad deportiva oscense se encuentra imputada como persona jurídica.

La Operación Oikos (casa en griego, en referencia al paso de Bravo por un equipo de la liga de este país europeo) se inició en junio de 2018 tras la denuncia presentada por el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol ante la Fiscalía Provincial de Huesca. Entonces las sospechas se centraban en el partido que el Huesca y el Nàstic jugaron la temporada pasada en Segunda División, y que acabó con victoria del equipo de Tarragona por 0-1. Durante aquel encuentro, se suspendió la cotización en 30 de las 59 casas de apuestas más importantes del mundo después que dos de ellas, 888 y Unibet, alertaran de la entrada de grandes cantidades de dinero apostando por el 0-0 al descanso y la victoria visitante al final, como ocurrió. El Nàstic, que luchaba por evitar el descenso a Segunda B, se encontraba a 29 puntos del Huesca, que había ascendido a Primera la jornada anterior.

Otro de los partidos ahora investigado es el Valladolid-Valencia (0-2) de la última jornada de la temporada que acaba de concluir. Entre los arrestados figura Borja Fernández, futbolista del conjunto blanquivioleta que se retiró tras este partido. Fuentes policiales apuntan que Fernández recibió dinero de la organización a cambio de que convenciera a algunos de sus compañeros para que propiciaran el resultado y otros lances del juego (penaltis, saques de esquina y otras incidencias) por el que había apostado la trama. En este encuentro, el equipo de Marcelino logró la clasificación para la Champions mientras el Valladolid, que había logrado la salvación el fin de semana anterior, no se jugaba nada. Los goles se produjeron tras sendos fallos garrafales de la defensa vallisoletana. Las fuentes consultadas resaltan que los jugadores del Valencia y el club fueron totalmente ajenos al fraude.

El tercer partido bajo sospecha es el que disputaron la pasada temporada el Sariñena y el CD Cariñena, dos equipos de la provincia de Zaragoza que en aquel momento jugaban en el Grupo 17 de la Tercera división. El encuentro, disputado en la jornada 38, la última de aquella temporada, terminó con empate a un gol. El segundo tanto se marcó en los minutos finales. Ninguno de los dos se jugaba nada en el choque. El resultado final no fue el pactado con la trama, según señaló ayer la policía en una nota, lo que llevó al presunto cabecilla de la trama, Raúl Bravo, a pedir explicaciones al jugador al que supuestamente había entregado el dinero para comprar las voluntades de sus compañeros. Este se comprometió con el exjugador del Real Madrid a amañar un partido en el futuro para compensar las pérdidas que había sufrido la organización con las apuestas fallidas en aquel encuentro.

Además de Bravo, Borja Fernández y Agustín Lasaosa, también fueron detenidos ayer Carlos Aranda, canterano del Madrid y exjugador de hasta ocho equipos de Primera; Íñigo López Montaña, jugador del Deportivo de La Coruña y exjugador del Huesca; y Juan Carlos Galindo Lanuza, jefe de los servicios médicos del Huesca. Todos ellos pasarán mañana a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 5 de Huesca, que dirige las pesquisas, según anunció el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

Los otros cuatro detenidos quedaron en libertad a la espera de que el juez les llame a declarar en los próximos días. Otro jugador en activo, Samu Saiz, actualmente en las filas del Getafe y que jugó en la SD Huesca, acudió a declarar voluntariamente a la policía de Ibiza, donde está de vacaciones, al enterarse de que su nombre aparecía entre los implicados. Quedó en libertad con cargos. Al margen de los 10 arrestados, hay otros 15 investigados (incuidos los cuatro en libertad).

La policía también practicó ayer nueve registros en Huesca, Madrid, Valladolid, Málaga y Coruña, aunque el foco está puesto en la capital oscense, donde la policía entró en la sede del equipo de la ciudad para intervenir documentación y proceder al volcado del contenido de equipos informáticos y teléfonos móviles de los implicados. “Estamos a disposición de lo que se nos solicite por parte del juzgado”, aseguró el abogado del club, Pedro Camarero, quien admitió que en el club había “incertidumbre de qué puede pasar”.

El otro foco de la trama está en Málaga, donde vive Aranda y Bravo tiene una casa de veraneo. Allí la policía detuvo al primero y realizó cuatro registros, dos en las viviendas de ambos exjugadores y los otros dos en sendas casas de apuestas supuestamente vinculadas a la trama. Fuentes policiales destacan que la implicación de Aranda en la red para amañar partidos se conoció en el transcurso de otra investigación, en este caso por blanqueo de capitales en la Costa del Sol y que aún está abierta. Durante una de las intervenciones telefónicas, los agentes escucharon a este hablar con su amigo Raúl Bravo de la reclamación del dinero entregado al jugador del partido de Tercera división cuyo amaño se frustró.

Según fuentes policiales, el proceso de amaño constaba de varias fases. Primero, la trama ahora desarticulada seleccionaba los partidos en connivencia con organizaciones mafiosas extranjeras que realizan sus apuestas a través de webs asiáticas y de países del Este de Europa. Los encuentros preferidos eran del inicio o del final de la competición. Posteriormente, pactaban las apuestas, que no solo eran sobre el resultado final, sino también sobre el marcador al descanso u otros lances del juego (córners, faltas, tarjetas…) para “incrementar notablemente los márgenes de la ganancia”, según destacó ayer la policía.

El siguiente paso era hacer una primera aproximación “de tanteo” a algún miembro de la plantilla de alguno de los equipos, principalmente el capitán por su posible capacidad de influencia sobre otros jugadores. Según fuentes policiales, la cantidad ofertada llegó en algún caso a los 100.000 euros. De ella, una parte se entregaba en metálico antes del partido y el resto, al término del encuentro si se había realizado el amaño según lo pactado. A los detenidos se les imputan delitos de corrupción en el deporte, estafa y blanqueo de capitales. En la investigación han intervenido agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), ambas de la Policía Nacional. También han colaborado LaLiga, Europol y la Dirección General de Ordenación de Juego.

Antecedentes

No es la primera vez que en una trama de amaño de partidos aparecen implicados jugadores de equipos de élite. En febrero de 2018, la policía realizó la Operación Pizarro por el supuesto amaño de partidos en Segunda B y Tercera división. Entonces hubo una treintena de arrestos, la mayoría vinculados a modestos clubes de distintas regiones de España. Sin embargo, también figuraron un árbitro en activo y Jonan García, que jugó en el Athletic de Bilbao entre los años 2003 y 2005, y en la selección española sub-19 que consiguió ganar la Eurocopa de la categoría en 2002.

Esta red disponía de un especialista en apuestas, —denominado en la jerga tipster— que a través de las redes sociales orientaba las apuestas en sentido contrario al que apostaban los miembros de la trama para, de este modo, incrementar las ganancias. Con información de El País.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *