Donan casa en la que vivió García Márquez, donde el Nobel de Literatura escribió Cien años de soledad

En el espacio de Calle de la Loma 19, desde hace varios años funciona la Fundación para las Letras Mexicanas

CIUDAD DE MÉXICO, CDMX 24 de febrero de 2020.- El pasado martes 18 de febrero, se firmó el contrato de donación entre Laura Coudurier, propietaria del inmueble donde vivió el escritor y periodista Colombiano, Gabriel García Márquez, ubicado en el número 19 de la Calle de la Loma, en el barrio de San Ángel al sur de la capital mexicana, y donde desde hace varios años funciona la Fundación para las Letras Mexicanas.

El evento tuvo lugar en la propia casa habitación que sirvió como residencia a la familia Gabriel García Márquez entre 1965 y 1967, años capitales en la creación literaria del escritor colombiano y donde escribió Cien años de soledad.

La mítica casa donde Gabriel García Márquez escribió “Cien años de soledad”, enclavada en el número 19 de la calle La Loma, en San Ángel Inn, tendrá a partir de la segunda quincena de abril una vocación estrictamente literaria. Bajo el resguardo de la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM) y con la conducción de los escritores Juan Villoro y Geney Beltrán Félix, este inmueble que habitaron Gabo y su familia entre 1965 y 1967 se convertirá en la Casa-Estudio Gabriel García Márquez, un nuevo espacio cultural que dará impulso a la creación, a la reflexión y el diálogo de la literatura.

En 2005, casi 40 años después de que García Márquez abandonó la casa que le rentaba Luis Coudurier, el escritor se volvió a encontrar con don Luis y éste le dijo que por haber sido la cuna de “Cien años de soledad”, la casa se habría de dedicar a la literatura; ese mismo año murió don Luis, y Laura, su hija, la heredó; hace unos meses ella decidió cumplir el deseo de su padre y pensó en la Fundación para las Letras Mexicanas. El convenio de donación del inmueble se concretó este martes con la premisa de que sea destinado a un programa de apoyo a la literatura.

La casa de 280 metros cuadrados ofrecerá un programa literario en dos líneas básicas: en la planta alta, se dedicarán al programa de residencias de escritores, y podría albergar a cuatro escritores que contarían con un apoyo de la Fundación; y en la planta baja habrá un programa de actividades literarias y aunque podrá atender a unos 20 asistentes, la idea es transmitir vía streaming las actividades, gratis.

Luego de renunciar a su trabajo como editor y redactor de frases para la publicidad, el futuro Premio Nobel de Literatura se dedicó de tiempo completo, en esta casa durante 18 meses, a la creación de la obra maestra sobre Macondo y la familia Buendía.

El propietario del inmueble, Luis Coudurier, era entonces funcionario del gobierno de la Ciudad de México. Como lo recordó en sus palabras Miguel Limón Rojas, presidente de la Fundación, el novelista y su esposa Mercedes Barcha se vieron imposibilitados de cubrir los pagos de la renta una vez consumidos sus exiguos ahorros.

A la llamada telefónica en que el señor Coudurier solicitaba el pago de los adeudos, Mercedes le hizo saber que por el momento no contaban con los recursos: el escritor estaba dedicado a su obra literaria, pero una vez que la concluyera, cumplirían con el compromiso. “¿De qué tiempo estamos hablando?”, preguntó el propietario. “De nueve meses”, respondió Mercedes, y manifestó la disposición del escritor de firmar cualquier documento para garantizar el compromiso.

“Con su palabra me basta”, contestó entonces el señor Coudurier. A la fecha de hoy, Mercedes Barcha resalta que la expresión de confianza de aquel caballero significó para el escritor un respaldo moral de gran valía. En su participación, Laura Coudurier rememoró cómo su padre y García Márquez se reencontraron en 2005, y en esa oportunidad don Luis se comprometió con el Premio Nobel a que la casa, por haber sido la cuna de Cien años de soledad, se destinaría a la literatura.

La novela fue publicada a principios de junio de 1967 en la editorial Sudamericana de Buenos Aires y habría de convertirse en una obra maestra de las letras universales. A poco más de 50 años de la escritura de Cien años de soledad, la casa de Calle de la Loma volverá a dedicarse a la literatura, gracias a la generosidad de la señora Laura Coudurier, hija de don Luis, ya fallecido. Ella tomó la decisión de donarla a la Fundación para las Letras Mexicanas, cuyo Patronato ha aprobado destinar nuevos recursos para su operación y mantenimiento.

El contrato de donación se firmó en la propia casa con la presencia de la señora Laura Coudurier, distinguidos integrantes del Patronato de la Fundación, como Alberto Baillères, Fernando Senderos y Alfonso Romo; la subsecretaria de la Secretaría de Cultura Federal, Natalia Toledo; el ex rector de la UNAM, José Sarukhán; el director de la Academia Mexicana de la Lengua, Gonzalo Celorio; y el director de la Fundación, Eduardo Langagne, además del Consejo Consultivo de la FLM, integrado, entre otras personalidades, por Federico Reyes Heroles, María Baranda, Rosa Beltrán, Vicente Quirarte, David Olguín y Jorge von Ziegler.

 

El presidente de la FLM, Miguel Limón Rojas, dio a conocer que la Fundación hará de la casa un espacio de impulso a la creación, así como un lugar de encuentro para la reflexión y el diálogo actualizado sobre temas relevantes de la literatura universal.

La Casa Estudio desarrollará un programa de actividades coordinado por Geney Beltrán, bajo la orientación tutelar de Juan Villoro, quien en su intervención luego de la firma del acta recordó cómo García Márquez, desde que llegó con su familia a vivir a la Ciudad de México en 1961, quedó siempre vinculado con nuestro país, lo que se ve reforzado por la preservación de esta casa para la literatura. Con información de Noticieros Televisa.

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